vaga #6/7 un día con Lama
PARTE VII
VALLE DE KATHAMANDU
Luego de sortear varias alternativas con Lama en la que él más insistió era tomar bus y alojarme en su casa ya que no se podría ir por el día no por la lejanía, sino por conecta buses y luego caminar a su villorrio. La idea de alojarme sin saber nada de nada la evité a toda costa, pero las ganas de conocer y su entusiasmo en invitarme me carcomía. Por fin llegamos a la solución y fue que esperamos a que llegara Peter y arrendar un taxi para tres era conveniente por todo el día. Peter llegó y se tomó un día para reponerse del jet lag y partimos un miércoles a las 6 am en un pequeño suzuki de 30 años de antigüedad rumbo al valle de Kathmandu. Lama me llama “mom” y a Peter “brother”, hasta el día de hoy que hablamos y siempre pregunta por su ”brother”
Iniciamos unas dos horas por un camino muy sinuoso de montaña pavimentado con barrancos abruptos. Soy de camino de montañas me encanta manejarlos, pero acá era otra cosa. Al principio bastante nerviosa semi pellizcaba a Peter en unas adelantadas a más de un camión a la vez en plena curva, con el barranco a medio metro, cero visibilidad y no una vez. Es el sistema, se hace con precaución y todos cooperan en facilitar el adelantamiento ya sea camión o bus o auto por ambas partes, al final uno se va relajando. El chofer, un muchacho de no más de 22 años, se veía que tenía práctica y todo a una velocidad muy baja. Fue rico con Peter estar sentados en la parte de atrás y poder ponernos al día de tantas cosas ya que no nos veíamos por más de un año
El paisaje del valle angosto entre cerros y cerros, esencialmente todo era de bajada. Las distintas vistas a los valles era difusa, mucho smog y nuevamente por los caminos de tierra. Tampoco había donde estacionarse para hacer fotos. Lama nos contaba que el camino solo tenía 5 años de construcción, !!! plop !!! , era uno de salida de Kathmandu hacia el sur este, y no perdido en la inmensidad de Los Himalaya, lejos de la civilización. Antes se caminaba, solo hace 5 años !!! Plop again !!!!
Salimos de la ruta principal y empezamos a subir un cerro, un camino de tierra de una huella. Paramos en una aldea a comprar algo de fruta, verdura y agua en un quiosco de la calle, ahí se me ocurrió que también deberíamos llegar con algo para el almuerzo. Resultó ser un acierto, no tomé fotos de esa parada porque era intimidante ya que estábamos fuera de todo recorrido turístico y no nos sacaban los ojos de encima. Una hora de seguir subiendo con el auto que a duras penas llegaba a la altura, y recalentado para luego bajar y luego subir, y con el traqueteo del asiento posterior donde quedas con los riñones en las manos. En épocas de lluvias son inaccesibles, era diciembre, la época de lluvia es entre Junio y Septiembre. Nos habremos cruzado en más de cuatro horas en ese camino antes de llegar su villorrio con unos tres 3 autos y nos tocó sacar un árbol caído para poder seguir adelante.
A medio camino en una de las cumbres de una loma y cambio de valle había música, algunas motos estacionadas, banderines cruzados en la calle y varios muchachos nos hicieron parar. Hablan con Lama. Era una festividad hindú, pregunté cual, es solo de esta comunidad,- me contesta-. Nos invitaron a compartir y recibir bendiciones. Lama nos decía que sería correcto aceptar la invitación porque sería una falta de respeto ignorarlos en sus ceremonias que son de alegría y bendiciones para tu bien. Lama es budista y sin ningún problema participa con gran seriedad. Bajo una gran carpa abierta estaban las ofrendas, altares y fieles. La carpa estaba súper decorada con colores rojos, naranjos y medios rosados. Muchos banderines, no tibetanos, sino banderines de adornos de fiesta. Son tres días de festividad.
Estuvimos una media hora, nos llevaron bajo la carpa unos diez hombres y nos situaron a los tres cerca del altar, que era una tarima, para ser bendecidos. En los altares hay fotos de sus queridos que partieron ese año y muchas ofrendas, como papas, huevos, pétalos de flores, inciensos, polvos de colores, agua bendita y un cuanto hay…. Saturados por los tres lados y en algún momento llega un sacerdote ya que vi una silla en la tarima muy decorada. Para ellos también era un revuelo tenernos y se acercaban todos a mirarnos. Junté coraje y le pregunté a Lama muy tímidamente si fuese posible sacar fotos, les preguntó y dijeron que sí, rápidamente le pasé mi celular a un joven que nos miraba muy curioso. Primero, arroz en la frente teñido de rojo con polvos naturales (hacen harina de arroz y mojada la usan para que se pegue) y es muy gruesa, se usa así de gruesa para las ceremonias, hombres y mujeres, el arroz para el diario vivir que usan en la frente, son solo un par de granos, luego una guirnalda de flores “marygold” al cuello, un pañuelo típico hindú, sagrado de color naranja con diseños de diosas en rojo, luego nos pusieron unos polvos rojos sobre la cabeza y los hombros. Cada acto con una plegaria a cada uno mientras te la ponían. Eran hombres mayores realizando nuestras bendiciones, plegarias y diferentes para cada una. Me dio gusto y orgullo ver a Peter respetuoso, tan serio recibía cada ofrenda y agradeciendo cada una. Después de todo es un muchacho de 18 años y sentirlo digno. Sin cuchicheos, ni codazos, ni después en el auto algún comentario casi esperable, ni al final del día un comentario cómo “qué loco todas esas bendiciones y ritos que nos tocó participar “. Ahora exagerando, es un muchacho criado en juegos de internet y comida rápida y que ni en películas ha visto nada parecido, ni se lo imaginaba que en el siglo XXI ocurriesen estas cosas y le tocó a él. Lo sentí con un gran respeto a una cultura, religión diferente y que no la comprende, aunque se rehusó sacarse foto solo.
Detrás de la carpa unas treinta mujeres en un círculo cerrado cantando, alabando, y semi danzando al compás de la música y cantos alrededor del círculo, al que tiraban comida y arroz. Imposible acercarse, solo de lejos, todas vestidas con saree rojos aunque estaba bastante fresco, era necesario tener una buena parka, !!! qué misterio !!!! Me quedé con una fuerte imagen y sentí una energía conmovedora.
Retomamos nuestra ruta y nos detuvimos a la hora para visitar una cueva sagrada budista. Es muy usual que monjes budistas se retiren a las cuevas a meditar. En ocasiones por largas temporadas con poca agua y mucho silencio. Algunas con el tiempo pasan a ser sagradas y los monjes parten a otras más silenciosas y retiradas. En este lugar caminamos unos 20 minutos para llegar a ella. Anduvimos por una ladera del cerro, algunas casas y un mar de banderas tibetanas. Más se acercaba uno a la cueva se angostaba el paso y las banderas se aglomeran, se sobreponen, capas sobre capas, las fotos hablan por sí misma.
banderas y banderas sentir como se movían, cada milésima de segundo y una nueva imagen, sin parar por días, noches, semanas, meses, años, con calor, frio y lluvia, nunca descansan o casi nunca
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antes de ingresar a la cueva una señora nos recibe, da una bufanda blanca y una plegaria, luego de ese rito se ingresa. Peter ya con su pañuelo blanco recibe las plegarias antes de entrar
Al ingresar imposible no sentir recogimiento, una cueva de 6 x 6 metros y 3 metros de altura, no era oscura porque había cientos de pequeñas velas prendidas. La señora a cargo ahora adentro era la que cuidaba y mantenía cómo corresponde, éramos los únicos en ese momento y raro que aparezcan turistas, generalmente van los mayores que viven en los alrededores. Lama nos indicó los pasos a seguir iniciando con prender una vela, luego pones agua bendita sobre una imagen de Buda, en algún momento prendes inciensos, y terminas prendiendo otras velas en otro rincón antes de salir. La atmósfera que produce al interior con esas cientos de pequeñas titilantes, amarillentas luces era sobrecogedor. Jamás puede quedarse sin luz de velas, ni de día, ni de noche. Peter no sacó ninguna foto porque sentía que no correspondía y yo a lo paparazzi, no tenía tiempo para enfocar nada, solo click donde cayera. También había otra cueva anexa muy estrecha, apenas cabía una persona con escrituras en el interior con relevancias religiosas.
estos íconos en la cueva nunca lo había visto, son todos para protecciones
saliendo de la cueva
Retomamos la caminata, una media hora por otra ladera y lo mismo llena de banderas flameando al aire, hasta llegar a otra semi cueva donde vive un ermitaño, no tenía ropa de monje, nos dejó pasar, un cuarto por decir algo de unos 8 mts. cuadrado, tenía un tremendo bong, y poco más en su pieza. Seguimos caminando tornamos en una falda del cerro y había otro lugar de rezo, una cavidad en una roca abierta, ahí no era tan impresionante, no me dio para fotos. Muchas imágenes quedaron en la retina e historias que nos iba contando Lama que son demasiadas y algunas ya se perdieron en la memoria.
Saliendo de la cueva del ermitaño y caminado por otra ladera y las banderas de acá flameaban a todo dar, el ruido era constante, no como los murmullos de las otras valle más protegidos del viento, aun así el viento no era fuerte. Las banderas son delgadas y acusan la más mínima brisa, acá fue el sonido mejor dicho ruido quedaron guardados en un video.
Vuelta al auto a la hora y media de visitar cuevas y caminar por laderas de cerros y llena de impresiones, necesitaba un alto para mi corazón y ojos ya que mi estado de emoción lo tenía lleno, saturado. Al tanto de andar, el auto detuvo su marcha en un alto y nos mostró donde estaba su caserío desde la altura, estaba ubicada en la ladera de un cerro. Todo se veía muy seco.
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Llegamos en auto hasta donde se podía, bajamos las cosas de comida y luego caminamos un poco hasta las casas y nuevamente aquí vienen otras experiencias, sorpresas y quién sabe qué nos deparará. Un villorrio de unas 20 casas, dos o tres bastante buenas en piedra de dos y tres pisos, el resto de adobe.
Un caserío con unos cuantos callejones tipo laberinto, luego se fueron construyendo las casas de forma espontánea sin ningún orden. Claro que se ve el desastre que dejó el terremoto. Ahí no hay ningún tipo de ayuda del municipio ni de nada. Solo dos están arreglándose a una velocidad de hormiga, y otras quedaron abandonadas para siempre en sus ruinas. Ya habían pasado más de tres años del terremoto. La casa de Lama donde nació y antiguamente casa de sus abuelos estaba en buen estado, no sé si fue afectada por el terremoto. Fui sabiendo que todos son parientes, esencialmente son tres familias y están ahí por generaciones. La última foto como se usa un símbolo en el piso superior una imagen poco clara de alguna anima protectora.
vaga#1 “anexo Ocre”,
parte XXVIII
un capítulo dedicado visualmente al color “ocre” de estas casas de adobe y lo complementa con más imágenes del lugar
Eran las tres de la tarde, Lama nos llevó hasta su casa, nos presentó a su madre que vive sola. Ella una mujer bonita, joven, y se veía cansada, marcada por la dureza de la vida y soledad de sus cercanos, el padre vive en kathmandu como maestro en la escuela de arte, no la vi sonreír y apenas hablar con Lama. La casa de adobe consiste en una pieza con suelo de tierra apisonada, una cama ancha, una mesa pequeña para la cocinilla a gas. Un segundo piso que me imagino como se estila en Nepal es la bodega, guardan el arroz, ropa de cama, leña……. Pienso en la invitación a dormir !!! PUFF !!! de la que me salvé, sería en el suelo de tierra con una manta, en las noches hace frío, es invierno. Y cómo siempre mi terror el baño. Afuera de la casa tenían baldes de agua, el agua se iba a buscar a una manguera lejos para el poblado. Me mostró la casucha al costado de la casa que sería el retrete de pozo negro. La casa era una de las grandes de adobe, tenía una ventana y la puerta que se deja abierta todo el día para la luz. Hay luz eléctrica, un enchufe por casa, que lo usan para cargar el celular o arroceras. No hay ampolletas y hay señal de internet para teléfonos.
Lama se puso a cocinar, ver las cabras, ayudar a su madre en lo que necesitara. Había una tarde de sol tibio tan exquisito esos de invierno y nos sentamos afuera a gozar del sol con las cabritas juguetonas que están sueltas y que entran y salen de la casa cómo cualquier perros doméstico. Estuvimos más de una media hora sentados, por ahí me arranqué a hacer fotos sin cruzarme con nadie, porque no viven más de 20 personas. No hay niños, ni juventud, ni familias, ni hombres, solo ancianos. Lama me explicaba, que no hay ningún medio de trabajo para los jóvenes, me preguntaba qué podían hacer ahí, ninguna posibilidad de producir ingresos, la agricultura apenas cuenta con agua, tampoco hay escuela. Por eso los niños se van a algún colegio donde se arriman a alguna familia, las madres parten con ellos, los hombres salen a la ciudad por trabajo. Pensé mucho, que se podría hacer y no hay nada que se pueda producir, quizás realizar artesanía con la arcilla, porque hay greda o cestería porque hay alguna planta que se pueda utilizar, pero no está la tradición en esta comunidad. Antes las lluvias eran frecuentes y se podía vivir de la agricultura, como muchas comunidades en Nepal subsisten del autocultivo, aquí ya casi no se puede por la falta de agua y quien la trabaje, solo vi a Lama tener cabras. Se mueren los viejos y eso pienso que quedaría abandonado, y me imagino que hay muchos de estos caseríos en las mismas condiciones en esta parte del valle. Sin trabajo, poca agua, solo viejos y casas semi destruidas. Ni la tierra vale cómo tal.
afuera de la casa de Lama disfrutamos jugando con las cabritas recordábamos las tantas que tuvimos en la parcela
Un hombre se encuclilló con algo de distancia frente a nosotros, el tío, luego dos mujeres mayores que tomaban el placentero y tibio sol del invierno afuera de sus casas, se asomaban y nos miraban, pronto empezaron a sonreír para al final acercarse. Saqué las mandarinas y la salimos a repartir con Peter, ahí se acercaron unas dos viejitas por las mandarinas más que otra cosa. Las mandarinas, un éxito, las comimos juntos, nos sacamos fotos, otro tío nos mostró una medalla, una pelotitas de algo, eran sus joyas, lo que apreciaba mucho y me pidió en el lenguaje universal de señas que le sacara una foto con ellas, lo hice y se las mandé a Lama.
una de estas fotos la he utilizado en “vaga#1/26 idiomas” es de este día, las sombras son muy lindas
Nos llamaron a almorzar, se puso una esterilla en el suelo y nos sentamos alrededor, la madre, el joven chofer y nosotros. Un plato grande de metal tipo aluminio grueso con lentejas, brócoli, zanahoria y algo más verde. Lama nos pregunta si queremos cubiertos, buena cosa, aceptamos de una, ellos comen con la mano. Todo en silencio, ni agua se ofrece o sirve. Lama dejó todo lavado, y nos preparamos a partir. La madre nunca expresó nada, retraída en su silencio y me imagino que le lleguen así dos extranjeros a su hogar no le era cómodo y que no habla ni siquiera la palabra “ok”, porque en ese caserío no se la conoce.
Al salir de la casa Lama nos dice que debemos esperar la bendición de la madre, primero Lama así uno aprende cómo seguir el protocolo, te inclinas y ella te pone arroz en la frente, una bufanda sagrada y una plegaria, al final le tocó a Peter que le alcancé a sacar foto. Me retaba porque no correspondía estar haciendo esas cosas, pero sabría que me las agradecería con el tiempo.
Vuelta al auto, y al ratito de andar se detiene y Lama habla con unos hombres, eran sus conocidos y nos pregunta si sería problema llevarlos, eran tres o sino tendrán que seguir caminando. Pasé a sentarme al lado del chofer y en ese susuki enano en que las puertas no funcionan para abrirlas por dentro, atrás se fueron los cinco sentados a Peter le tocó sentar a Lama en la falda y los otros se la arreglaron cómo pudieron, no cabía una aguja en ese auto. Ya había oscurecido y fueron bajando de uno a uno a medio camino. Llegamos tipo 11 de la noche, Lama y Peter durmiendo, yo no sé dormir en el auto puff agotada con hambre y suplicando por una cerveza cosa que no obtuve ya que caímos rendidos al llegar.
Peter, había llegado de Chile hace 48 horas y cae en esto, qué contraste para él, yo ya más hallada a estas cosas, pero nunca tantas en un día tan radical. Ser bendecidos con complejidades en 4 ocasiones, budistas e hinduistas, ese villorrio, sus habitantes, almuerzo y las 17 horas del paseo. Le decía no te acostumbres que todos los días no vas a tener este nivel de intensidad y aventura, nos es lo corriente, habrán días sin aventuras y bienvenidos también. Para mis adentros me decía qué alegría compartirlo con Peter, tantas aventuras que he tenido y compartirlas con un hijo y más aún en esta nueva etapa de mi vida, la saben por los wasapp y fotos, pero es otra cosa estar codo a codo y planeando el próximo día, la próxima aventura, y caer rendidos por la noche compartiendo los sabores del día. Para mí es un enorme gozo tenerlo cerca, hablar todo el día de cualquier cosa, que conozca mi vida poco ortodoxa. Después de todo soy su madre y no alguien lejano con una vida peculiar de patiperro. Sí, vida nómada, pero hay una línea interna que es la misma, movida por la curiosidad, que no es solo moverse de un lugar físico a otro, sino más bien una actitud de vida, más allá del lugar. Que te vea en ella, cómo la disfrutas, cómo has hecho de amistades tan diferentes e igualmente valiosas, que no estás perdida, ni arrancando, sino disfrutando y compartiendo tus alegrías
termino con una foto de gran significado personal