vaga #7/1 hacia los Himalayas
PARTE I
HACIA EL CAMPAMENTO BASE DEL EVEREST
Junio 2018, inicio de época de monzón, temporada baja. Rafael, mi hijo mayor terminaba su semestre de intercambio en Barcelona y era la única ventana posible para coordinarnos de vernos antes de regresar a Chile. Nepal, fue mi idea e invitarlo hacer el trekking al Campamento Base del Everest, le entusiasmó mucho. No conocía a nadie que lo hubiese hecho, así que busqué información, me puse a leer las generalidades, supe que eran entre 14 o 15 días y se recomendaba fuertemente tener un guía. En aquel entonces yo estaba instalada en Yakarta, Indonesia, en medio de un tratamiento dental. Traté de buscar algún gimnasio para prepararme, lo que no fue posible, por lo tanto solo conformarme con caminar en los tantísimos malls ya que la humedad en Yakarta era insoportable, ( lo que a mi parecer eso no cuenta como entrenamiento para trekking al Everest). Le dije desde un principio a Rafa - yo llego hasta donde llegue, me llevaré un libro y tú sigues con el guía y me pasan a buscar al regreso-. Solo estar en esas montañas donde sea era lo máximo y una dicha de compartir el tiempo que sea con Rafael.
Llegué a Nepal unos días antes para empezar a coordinar aún sin tener nada muy claro en mente. En la “casa” a las afueras de Thamel, con Khem, el manager, me ofreció un programa con la agencia con que ellos trabajan, bien me dije, estoy alojada acá y será más fácil. Me llevó a la oficina, y de ahí fijé las fechas, pagos, recibo el listado de ropas y cosas necesarias que llevar junto con el itinerario. Rafa llegó a los 5 días y salimos dos días después, tiempo justo para reponerse del viaje y preparar el equipo. Khem, nos presenta a nuestro guía y terminar con él los preparativos. Un muchacho con rostro tibetano de ojos rasgados y de piel curtida, lo encontré tan flaco, chico, físicamente casi débil, pero muy concentrado. Nos llevó a la oficina a coordinar los trámites finales, ver los seguros. Ahí con el jefe, y el guía y yo medio en chacota le preguntaba si llegaré al campamento base, ellos se miran, sonríen, se encogen de hombros, solo quería ponerlos en aprieto, no tenía ninguna intención de llegar. El guía nos revisó toda la lista de cosas y salimos a arrendar dos sacos de dormir, un par de bastones y comprar medicinas para el mal de altura, antidiarréico y unos polvos para desinfectar el agua. El guía hablaba el inglés rápido y de corrido, le pregunté a Rafa - tú le entiendes a él, porque yo le entiendo un 40% de lo que habla- , y me contesta- yo el 80%,- ( yo que confiaba plenamente en su inglés, es bilingüe). Era su acento hindú, con los días nos acostumbramos a su acento. Luego le decía -no me puedo acordar del nombre del guía, - a mí también me costó-, mira, “Go” de ir en inglés y “Pal” de Nepal-. Perfecto quedó registrado para siempre Gopal. Acordamos para la mañana siguiente a las 5:30 pasarnos a recoger para ir al aeropuerto.
Las fotos de abajo, buscando entre depósitos de cosas que de dejan los trekkeros que no se las llevan de regreso, son cientos de pilas de ropas, zapatos, sacos de dormir, uno encuentra de todo y se arriendan, el guía nos llevó a un local que conoce por su mejor calidad de equipos y no piden garantía y así conseguimos los sacos de dormir y bastón. Por la noche nosotros muy concentrados de no dejar nada ya que no encontraremos como suplir nada, no hay cajeros, hay que llevar las propinas al guía y al portador, platas para emergencias, remedios, chocolates en barra hasta donde alcancen.
Hay que volar de Kathmandu a Lukla, situado en la montaña y lugar donde se inicia el trekking. Llegamos al mesón de la aerolínea tipo 6 am y nos dicen que no hay vuelos por mal tiempo. El avión estaba en Lukla, ósea en el destino, solo retorna si hay pasajeros que bajen a la ciudad. En Lukla hacía mal tiempo, en Kathmandu estaba con nubes gruesas, grises oscuras, amenazante, pero sin lluvia. Generalmente hay varias avionetas, pero siendo temporada baja había solo una en ese día, son de 25 pasajeros y el vuelo toma 45 minutos. Si lograba despegar es posible que pudiera regresar inmediatamente a Lukla. Gopal, dice que hay que esperar a que mejore el clima, puede ser poco o largo.
A esa hora el aeropuerto estaba vacío, nos sentamos y empezaron a correr, los minutos, las horas. El aeropuerto empezó a llenarse, se acabaron los asientos ya que muchos vuelos internos estaban a la espera de mejor tiempo. Gopal, siempre en el teléfono, con la oficina, la oficina coordinando con Lukla. Había que seguir esperando. Te sientas, cambias de asientos, caminas, en un recinto chico con un cafetería, un restaurante y nada más.
como he dicho no tengo otra vitacora, y los viajes con mis hijos son importantes y por eso aparecen mucho y hay fotos no interesantes para otros, pero las de humor entre nosotros son las que siempre quedan en la memoria.
la zona de espera es chica, hay un altar de Buda en el acceso donde las personas hacen plegarias, ellos van preparados, sacan comida de los bolsos en la esperas eternas, un lugar destinado para lavar los platos, con detergente, agua potable de distribución gratis y me impresionó la linea aérea “Buddha Air”, vuelas bien encomendada,…..ayuda ……
en un momento se sintió llegar una avioneta a la loza, Gopal y otro guía corrieron a la ventana para saber si era el de Lukla, -no era-, me dije ese es el tipo de información con que se esta manejando la cosa, asomarse a la ventana a ver si llegó el avión. !!PLOP!! luego aparece este anuncio en pantalla, por cuanto tiempo no habrá electricidad, uno pregunta, no se sabe, es la respuesta y no se supo más de Lukla al menos por un tiempo.
Habían otros jóvenes europeos en la misma, y nos pasamos informaciones que cada uno lograba obtener sobre el clima, avioneta, helicóptero, nos preguntamos qué sería lo mejor, quizás esperar otro día, pero pueden ser varios días de mal clima. Ahí todos decíamos lo que podría ser o no ser, también ver la posibilidad de tomar juntos un helicóptero. Porque tiene que estar lleno para despegar o bien entre todos pagar los asientos vacíos, pero éramos unos inexpertos en todas estas materias y de cómo funciona el sistema. Al final los europeos se fueron y optaron para el día siguiente tomar la otra alternativa para llegar a Lukla (que no está en nuestro programa), llegar por tierra. Significa diez horas de jeep más dos días caminando. Gopal, decía que esos dos días de caminar son muy duros por subir y bajar valles angostos tras valles siempre dentro de la selva y son de inclinaciones muy fuertes, son matadores. Osea, son tres días extras para llegar a Lukla por tierra.
moverse, caminar, pedir café y vuelta a repetir todo lo mismo
Al medio día recién Gopal nos habló de la posibilidad de tomar un helicóptero, ellos pueden volar con menos visibilidad y que no lo comentáramos a nadie, (por los europeos). Lo conversamos con Rafael y aprobé la idea, sin embargo significaba un pago adicional, aunque se resta el costo de la avioneta ya que no se usó y se suma así y todo un pago extra sustancioso. Pero quedarnos estancados antes de partir sabiendo que las condiciones del contrato especifica que si el clima no es favorable ellos no son responsables y no hay reembolso de platas. Estamos en esta hay que seguir para adelante. Por otro lado la idea del helicóptero me ponía muy nerviosa, nunca había andado en uno y con mal tiempo e internarse en la alta montaña y ya dudaba de la conexión con Lukla, y me pesaba aún más la de meter a tu hijo en esta situación. Era un enredo de sensaciones intensas, contradictorias, me decía en silencio ¿será lo correcto? estoy nublada por las ganas de partir el trekking y no estoy pensando en frío? Estoy con un hijo, si estuviese sola no tendría tantos nudos en el estómago, pero es otra cosa y muy diferente la responsabilidad por tu hijo ya que es esta mi decisión.
tipo 2:30 pm, Gopal dice que no hay posibilidad de volar y habría que intentarlo mañana. Fueron 8 horas de espera tediosas, inciertas, ansiosas, donde no hay nada que hacer, dar vueltas y preguntar a cada rato por si hay novedades. Regreso al hotel, al menos logré una foto con sonrisa cuando caminaban ya hacia el taxi.
al día siguiente todo lo mismo y podría repetir las fotos y conversaciones…..
en la misma rutina del día del anterior Rafael ese día pescó un diario en inglés que estaba botado y se encuentra con este artículo…. nos miramos y nos reímos nerviosos… puffff no pudo ser en el momento más inoportuno para que caiga en nuestras manos. La Unión Europea saca de la lista a Nepal de aviación segura y la guata se va apretando aún más, ya me carcomía todo por dentro.
buscamos nuevas entretenciones para matar las 8 horas del segundo día, yo me fui a no sé que al computador y Rafa que no sé como me tomó el celular y me sacó unas 200 fotos en esta secuencia, esa fue su entretención…….
Tipo una de la tarde decidimos comer algo, luego jugamos cartas y Gopal siempre en el teléfono coordinando. Con el juego de carta que él nos enseñó, muy entretenido y rápido, él ganaba siempre hasta que le dije: -si sigues ganando quizás tu propina (que se estila darle al final del trekking) se va a ver afectada- .se levantó de la silla y se dobló en dos con una carcajada, no paraba de reírse a todo volumen, ahí me di cuenta que nos íbamos a llevar bien; “el sentido del humor”. Apenas en esos tres días habíamos intercambiado un par de frases, más bien hablaba con Rafael, es usual y cómodo para él hablar con un joven aventurero, uno más de todos de sus trekking qué con una “vieja”, que no es común del todo que esté en estas andanzas y más bien pasaba a ser un problema “cacho” para él. Atender sus limitaciones, dificultades, bajar el ritmo de caminata normalmente programado, con sobrepeso y con un equipo para turismo (no pensaba caminar mucho es por eso que no tenía todo lo adecuado) y no el de montaña, le iba a dar complicaciones hacerse cargo de “Madam” como me llamaba.
Por fin el telefonazo esperado, Gopal se levanta de la mesa, se le veía excitado y nos dice: !!!! nos vamos ya en helicóptero, pero ya !!!!! Partimos de prisa a las afueras de la oficina del helicóptero, apareció el encargado nos dijo el precio final, más de lo que me dijeron el día anterior. Y vuelta a esperar, pero ya se había reservado el helicóptero. Estuvimos una hora más a la espera por mejora del tiempo, pero había posibilidades y estaban las personas designadas. Ese era otro tema a quién le dan los otros espacios, tendremos que pagar algúno vacío, no te explican nada.
En esta nueva espera con esperanzas más claras y al menos un cambio de escenario donde esperar, ahora a las afuera de la oficina de helicóptero y nuevamente vamos buscando como matar el tiempo y Rafa vuelta a tomar mi teléfono y otras 200 fotos hasta que lo pillé y rajé a quitárselo y yo a su vez lo molestaba sacándole fotos de su aburrimiento todas salen con su mano tapándose la cara.
a la hora Gopal nos da algo como un grito, pero no era un grito, sino una voz de mando firme y de urgencia !!!! lleven las cosas a la oficina que nos vamos !!!!! y todo empieza a moverse en estado acelerado, rapidez para ir a pagar, una vez dentro de la oficina había una gran foto de un helicóptero en las montañas con un espléndido día de sol, me decía -en un día así ningún drama en volar, lo tomaría a ojos vendados, se veía maravilloso-. Ahí vimos que nos acompañaban una pareja joven nepalés, no sé como pagan ese precio, hay una movida entre los nepaleses de seguro. Técnicamente solo pagué por Rafa y mi persona y no por Gopal, te lo hacen todo muy enredoso y complicado para que no preguntes más y te apuran ya que el tiempo puede cambiar. Te das por derrotada y pasas la tarjeta y de seguro que terminé pagando más de lo que corresponde por los dos. Luego rápidamente nos tocó pesarnos a cada uno, cada caja, bulto, mochilas. Rafa, me molestaba me decía -que por mi culpa con sobrepeso dejé abajo a alguien- porque iba un asiento vacío, pasamos la policía de aeropuerto… puffff ….. ahora nos vamos aunque nunca cierta de nada, mucha incertidumbre y sentir el nivel de improvisaciones de todos …….. “entregados a las manos de Dios”, cómo diría mi madre.
Rafa, es reservado, nos es de expresar mucho sus sentimientos, no me expresaba sus impresiones y cómo si tomar helicópteros por un lado es común o viajar con ese clima de tormentas e incertidumbres también, quizás tendría que mostrarse fuerte ante mí, y yo como madre de invitarlo a esta aventura que se salía de las manos el nivel de riesgo también me quedaba callada, como le iba estar diciendo mis aprehensiones o que esto me parece muy arriesgado, no, no podía mostrar mis apremios íntimos. Sí, lo veía y semi escuchaba que hablaba a cada rato con la polola a Chile y en horas de noche para ella contándole los detalles y sus emociones sobre volar en helicóptero y la incertidumbre. Ósea, ambos en actitudes calmadas, pero ambos ansiosos. Por fin dejamos las 16 horas ese aeropuerto e iniciamos tan esperada aventura a la que habíamos venido.
Llegamos a la loza, subimos a un minibus hasta el helicóptero siempre en estado de urgencia, el clima puede cambiar en cualquier momento. El helicóptero era un moscardón rojo, enano, de ojos grandes y una larga cola negra, nada que ver con el de la foto de la oficina que era grande se me sumó otro nudo más al intestino grueso, delgado y no se aflojó nunca por casi dos horas. Rafa, ¿quién será el piloto? le pregunté disimulando mi voz de preocupación porque se veían un par de jóvenes nepaleses que cargaban el bicharraco, me dice -creo que ese es el piloto-, en tres minutos más estábamos sentados adentro y pudimos confirmar que era el piloto, cuando se sentó adelante y encendió los motores. El piloto de unos treinta tantos años, quizás pudo ser australiano, americano o canadiense no habló ni una palabra, ni “hello” a nosotros, se le veía tan absorto, concentrado en su tarea, fue un buen respiro para mí que sea ese el piloto y no unos de los jóvenes nepaleses, aunque lleno de tatuaje, aros, pulseras y un gorro deshilachado, una imagen que no me hubiese esperado de un piloto de helicóptero, era más cercano a “Rambo”.
Rafa se sentó en una ventana y Gopal me ofreció ir a la otra para ver el paisaje, le dije que no, quería estar cerca de Rafa solo para pellizcarlo por nervios o por emoción o todo junto, cosa que hice hasta el aterrizaje. Fueron casi dos horas de vuelo, al principio volamos muy cerca de los cerros casi rozando los árboles, se veían casas y cultivos de arroz, las pendientes de los cerros impresionante. El ruido de las hélices abrumador, ensordecedor, no teníamos cascos, ni aparatos en las orejas para mitigar el ruido, así que cero posibilidad de comunicarnos, solo señas y codazos para mostrarnos algo especial que mirar. Se cruzaban nubes permanentemente, todo el rato, muchas veces quedamos en blanco total, cero visibilidad, ahí a Rafa sí que le llegaban fuertes pellizcos hasta que aparecía un pedazo de cielo, no nos tocó lluvia. Luego entramos en el valle final ya en altura, la chiquilla nepalesa sentada al lado mío me codea y me muestra el aeropuerto a lo lejos. Ahí fue la primera vez que sentí que Rafa se puso serio, inquieto, luego supe que sabía más que yo del peligro del aeropuerto.
Ya volando me di cuenta que no era la única que ponía nuestras vidas ….”en las manos de Dios” (yo, en mis angelitos) había una estatuilla dorada de Buda y Ghanesa ( elefante negro sobre el tablero ) ósea, el piloto también se encomendaba tanto a los dioses o espíritus budistas como los hinduistas, sea cual sea o quizás a ambos encomendar por doble protección el viaje y guiarnos hasta el aterrizaje a salvo.
Aterrizamos sin novedad, bajo una gruesa capa de nube negra amenazadora, el estómago empezó a desenrollarse, intestino grueso, delgado, tripas, viseras varias y poder volver a respirar profundo. Llegamos “sanos y salvos” como bien se dice y acá se aprecia.
!!!!! un alivio, una alegría !!!!
Entonces comprendí porque había un asiento vacío habiendo tantos que querían viajar, lo cambiaron por esos 7 bidones de bencina. Alguien evalúa que es lo más urgente porque no se sabe cuando se pueda volver a viajar, hasta semanas pueden pasar. Al rato llegó otro helicóptero, no venían trekkeros, la preferencia son para nepaleses que viven en la zona, carga de comida y cosas de primera necesidad para abastecer esos enormes valles y su población.
Nos fuimos a una “tea house “ a comer con la bien merecida cerveza y puchos, soltar los nervios y cambiar el “switch” al trekking. Nos esperaba el portador (sherpa). Rafael ya después de dos cervezas y relajado me comenta lo peligroso del aeropuerto de Lukla ya lo había leído anteriormente y nunca me dijo nada hasta llegar.
copy/ paste de google “
“Most Extreme Airports” lo situó en 2010 como el aeropuerto más peligroso del mundo durante más de 20 años. Los factores que hacen que el "aeropuerto de Lukla" sea considerado el más peligroso del mundo son: Estar rodeado de montañas- La longitud de la pista (solo 450 metros) -La pista tiene pendiente- La presencia de un muro al final de la pista, lo que hace que los aterrizajes sean muy arriesgados.- La presencia de un acantilado al principio de la pista- Estar situado a mucha altitud, cerca de 3.000 de altura , lo que hace que les llegue menos oxígeno a los motores y tengan menos aceleración con una pista que tiene pendiente. No hay ayudas instrumentales de aterrizaje, solo una torre de control.
cada dos años como promedio de hay accidentes fatales, el último en abril 2019
foto de google
terminados de comer por fin pusimos los pies a caminar, felices una por moverlos después de 16 horas de aeropuerto, soltar la musculatura y nervios contractados, y empezar a gozar la caminata en un lugar mágico porque sí que es mágico y todas las dificultades, angustias, incertidumbres ya relatadas para llegar desaparecieron en menos de un segundo.