ojos de la vagabunda

vaga #7/3 … un pie adelante otro atrás…

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PARTE III

Parque Nacional “Sagarmatha”

 
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Lukla, y partir con “my boys” como lo llamé

Retomo después de aterrizar y comer algo, organizar detalles de la mochila, llenar la botella de agua, ajustar la ropa de trekking. Ahí, nos esperaba Pemba, el portador y sí, él es un sherpa, de la etnia sherpa. Es una etnia que vive en la zonas tibetanas, los trekkeros que hacen sus trekkings en esa zona y contratan a los sherpas para cargar los bultos. De ahí viene la deformación del nombre “sherpa” porque eran sherpas que hacían de portador, pero en otras regiones de los Himalayas son otras etnias que hacen de portadores.

Lukla, es hermoso con edificios y casas de piedras de dos y tres pisos en perfecto estado y todo muy limpio. La calle principal pavimentada y locales que ofrecen cosas para trekking con un precio muy alto, aunque en su gran mayoría estaban cerrados, al igual que las “tea house’. “Tea house”; es el nombre que se le da en Nepal de los Himalayas a lugares de alojamientos, o de restaurantes y son de familias, funcionan mayormente en temporada alta, en esta época sus dueños parten a otros lugares para obtener otro tipo de ingreso y uno que otro queda abierto. Son atendidos por la familia y se vive con ellos, compartiendo cocina, fogón, comedor, son auténticos, acogedores y se aprecia la vida de los nepaleses. Los hay de muchas variedades, unos que están diseñados para recibir gran número de trekkeros hasta la humilde casa de una familia que pasa a ser un dormitorio. Han habido programas para enseñar a las familias cómo manejar el negocio, llevar las cuentas y están todos bien estandarizados. Se las arreglan con un mínimo de inglés necesario solo para atender. También existen hoteles de lujo que traen a sus huéspedes en helicóptero, directo al hotel situado con alguna vista extraordinaria, son más bien para gente que se instala ahí a observar el paisaje o hacer caminatas cerca del lugar. 

 

saliendo de Lukla, con “my boys”

 

Lukla, se sentía con una energía y magia especial, el saberse en ese lugar de tan difícil acceso y limitado además de ser un pueblo bonito, no parece para nada que se llegue a pie ya que sus casas, calles pavimentadas son de gran envergadura. Una hermosa arquitectura, ordenada, no se ve pobreza en la arquitectura, todas de piedra bien estructuradas. Sin embargo al interior si se vive en pobreza. De vida lenta, silenciosa, ya que se vive dentro de las casas, no cómo el suresteasiático que se vive en las calles, así que se ven muy pocas personas, solo salen por el agua que está en ciertos lugares para lavar tiestos y ropa.  

Saliendo del pueblo entramos al Parque Nacional “Sagarmatha” de una elevación entre los 2,845 a 8,848 metros que cubre hasta el mismo Everest y limita con el Tíbet, es además unos de los parques sagrados de los Himalayas. Se cuida el bosque, vida salvaje y la prioridad es para reunir recursos para su la cultura. Tiene 6 cumbres sobre los 6 mil metros. El paisaje es en la gran mayoría de musgos y pastos bajos y se encuentran cabras salvajes, venados, leopardos de nieve y el de la India. El nombre en nepalí es “cabeza del cielo”, pero popularmente es el parque dedicado y honrado a la primera mujer nepalí, sherpa, que ascendió el Everest en el 2000 y luego en el 2002. Se dedicó a la educación de niños y a las organizaciones de montaña, murió en 2007 en una ascensión al Lhotse en el mismo parque. Un alcance su nombre PEMBA, mujer y nuestro portador también de nombre Pemba, resulta que en la cultura sherpa es común poner un nombre para cada día de la semana, Pemba corresponde al día sábado de su nacimiento.

Iniciamos una caminata bastante simple, siempre en suelo o huella de piedras, por un valle con bosque por ratos. Bastante actividad se ve alrededor de la huella, sin embargo todo en silencio, una casa acá otras tres allí, un monasterio al otro lado del valle, templos, lugares de oraciones, cultivos, stupas, ancianos orando, niños jugando, vacas, banderas tibetanas, y banderas sagradas del budismo (son diferentes) están por todos lados (vaga #6/1 puff Nepal, dedicado a las banderas sagradas tibetanas, la gran mayoría de las fotos son de este capítulo), y portadores bajando con sus canastas vacías a las espaldas. Al rato vi una escalera de piedra de peldaños irregulares bien parada y larga, !!! puff  !!!  ¿ me la podré o no ? primera prueba en subir algo empinado y largo, mi temor era el cigarro, ¿me darán los pulmones, mi capacidad de respirar estará bien en altura cuando falta el oxígeno?. La subí sin dificultad, empecé a probar con cada pequeño desafío y vamos pasando bien. Esas horas fueron de un caminar mágico, tan lindo, como absorberlo todo, alucinada mirando, hizo que fuera fácil y sin cansancio. Después de las 5 pm llegamos a un “tea house”, llamado “ressort” por tener pieza con baño y agua caliente privada, fue la primera y la última. A comer y dormir, éramos los únicos. 

 

fotos saliendo de Lukla, muchas casas bordeando la huella y lo que me impresionó muchísimo fue el espíritu religioso, por todos lado stupas, lugar de oración, y tambores sagrados, esos que uno gira y dices un mantra, están por todos lados, y de tamaños, diseños de los muy variados. La foto central es Rafael en la entrada sagradas al valle, un tambor a cada lado.

 

Esto lo voy a repetir una y otra vez lo bueno de temporada baja, sin turistas, uno así puede apreciar la vida de ellos al menos al pasar, el silencio y caminar solos como fue siempre y es lo que me gusta. Por ejemplo si llegara a esa “tea house” llena, es bulla, hay tensión para que te atiendan pronto y seguir, faltas de respeto se ven comúnmente, o quejas en voz alta por la comida o lo que me tocó compartir más adelante con unos españoles imposibles de evitar, solo dos mesas y hablamos en español con Rafa terminas conversando con ellos y era escuchar en parte quejas o pelambres, lo que no me interesa, estoy en un lugar mágico. En temporada alta entran más de 300 trekkeros al día, no hay cabida fácil para todos en alojamiento, los restaurantes se saturan y la tensión por llegar pronto a encontrar donde dormir, además estaría caminando entre unos 300 trekkeros, guías, portadores en ese momento. Seguramente que fuimos los únicos u otro más que entramos ese día, ya que no llegó vuelo de Kathmandu más que el nuestro. Sí, perjudicados en el clima, nublado siempre, algo de lluvia y poco pudimos ver las montañas en magnitud, sin embargo no cambio por nada ver la vida del lugar, el silencio versus torbellinos humanos. 

el paisaje de lomajes suaves, cultivados, casas esparcidas, la primera foto un monasterio, habían varios a lo lejos, que Gopal iba indicándonos, las montañas altas no se veían por las nubes.

 
 
 

Una secuencia de fotos de ese primer día, que solo fueron unas cuatro horas y todo lo que se nos cruzó por delante. Fueron las horas más variadas de ver cosas distintas, casi no paraba a sacar fotos porque atrasaba la caminata, así que a la rápida fueron todas y más bien estaba alucinada mirando, y probándome mis pie y capacidades.

 
 

Al día siguiente luego de chequear que no tenía ningún músculo adolorido  jajaja, partimos al alba y ya fue cambiando el paisaje, una que otra casa, más naturaleza la que se impone, y empezamos a pasar valles, sin darme cuenta fuimos dejando atrás uno tras otro. Nos deteníamos casi siempre cada dos horas o tres a veces para tomar un descanso, sentados en una piedra o apoyados en algo, recargar agua, respirar, compartir algún comentario. Esos descansos son maravillosos y cómo Gopal sabía exactamente cuándo, sabe leer los cansancios de cada uno y sabe dónde ya no se encuentran lugares seguidos, a veces horas sin nada. Gopal, siempre nos informa el próximo trecho a caminar; se baja el valle, cruzamos un río, cruzamos al otro, no tiene mucha dificultad, etc…

Después de almorzar y descansar por 40 minutos nos dijo que el próximo trecho sería con pendiente fuerte y larga, tomaremos altura para llegar a los 3.400 mt. son exigentes las próximas 4 horas, hummm no quiero saber más detalles. Jamás pregunté cuánto nos falta para descansar, comer, o dormir por estrategia, no quiero andar diciéndome es una hora o media más para el almuerzo, o para dormir, nada, sin engancharme con los tiempos que faltan para descansar, me funcionó. Caminar especialmente en las montañas para mí es un estado espiritual de silencio, sentir el de afuera y el del interior de uno. Llegar a un estado de paz, sin bullas interiores, solo dejarse llevar en el silencio y se logra. Estar en las manos de Gopal donde no hay que preocuparse de nada logístico, eso es una maravilla, qué andar pensando donde alojar, llegaremos antes que oscurezca, etc….  Eso fue un regalo inesperado, entregada y solo disfrutar. Rafael, es de caminar en silencio y no andar a cada rato comentando todo, fue mutuo esto de tener nuestros silencios por horas. También es tiempo de observar en silencio el paisaje, las aves, los árboles, el valle, el río, los detalles y a veces ver la nada misma, solo estar.  

 

casas de campesinos ya retiradas de poblados

 

merecidos descansos y ahí sí podía sacar fotos, la primera foto es en “otra” entrada sagrada con inscripciones de mantras en las piedras en ambos lados y uno debe de respetarlas, el otro descanso con Pemba.

 

Unas tres horas subiendo una ladera bien empinada de un cerro por mucho rato sin descanso y había que llegar antes de oscurecer, en un momento Gopal me pregunta –“¿are you ok madam?”- , uno, por lo duro de la caminata en subida sin descanso y dos, por la altura, -“yes, I’m ok”-, pero lo dije mirando el suelo, y sin parar. Uno cuando está muy cansada camina mirando el suelo, no da la fuerza para levantar la cabeza y mirar el paisaje y tampoco me detengo de caminar, no me gusta, ya sea por unos minutos, porque cuesta retomar de nuevo. Estaba agotada, pero cero queja de aquello. Me contesta, -“you are a strong woman”-  ahí le hubiese querido contestar  -“I need my beer, cigarettes and a long rest, and please take out my backpack from me, I’m done-“ , pero solo fue un corto y seco, -“I’m ok”- . He subido varios cerros y sin nombrar el “Pochoco”, en Santiago y era parte de mi ex parcela y la primera parte es muy empinada y dura, siempre me venía a la mente “cuántas veces subiste sólo la parte difícil del Pochoco”, la subí muchísimas veces, era la parte trasera de la casa, técnicamente el jardín y siempre me dejaba sin respiro, entonces esto es lo mismo más largo. Este argumento me lo repetí varias veces para seguir adelante y también funcionó y por ultimo siempre pensando un pie adelante otro atrás. 

 

las fotos de la caminata de ese segundo día el paisaje cambia, uno se va internando al interior por bosques, una que otra casa y la naturaleza se impone. Cruzamos los primeros ríos con sus hermosos puentes llenos de banderas

 
 

Un gran chiste en ese tramo antes de llegar Namche Bazaar, que era el destino, en una curva hay un hombre afroamericano de 2 metros con una corpulencia de un basquebolista profesional tirado en el suelo, colapsado. Así de tirarse al suelo donde caigas, es grave, generalmente uno busca una roca, o apoyado contra el cerro, no, él cayó literalmente donde cayó, ni su guía logró ayudarlo. Paso caminando sin dificultad la curva donde estaba colapsado y le digo a Rafa en voz alta en español que iba unos metros más adelante -mira como la abuelita pasa al basquebolista-, una vez que lo paso le saqué foto porque era una imagen contradictoria, me reí para mis adentros. Sabía que era por la altura, físico lo tenía de sobra, pero es la “puna” -mal de altura-, te agotas antes de la cuenta, le falta oxígeno a los pulmones y cuesta respirar y es lo esperable. Seguro que la raza negra tiene menos habilidades de tolerar la altura, porque no es una raza desarrollada en geografías de gran altura. Sabía que era eso, yo no tengo esos problemas, he subido a alturas de 5 mil metros anteriormente en el Kilimanjaro sin problema de “puna”, (pero, a los 40 años) pero ahora fumo, antes no y eso me tenía inquieta. Al día siguiente él estaba tomando desayuno en el mismo “tea house”, era el único además de nosotros, le dije  -“good morning”- ni me miró, ni contestó, su orgullo estaba muy trastocado, pero sí conversó con Rafael. Luego me lo topé varios días más adelante, en el último tramo antes de llegar al campamento base, yo ya venía bajando y él subiendo e imposible en una huella que cabe una persona no saludar, solo me dijo dónde está Rafael, y tragarse su dolorido orgullo, aún peor por la ventaja que le saqué de dos días.   

la foto del texto y un anuncio como una “fantasía” ubicada en un lugar estratégico de esa subida y cuando uno ya no da mucho más y vez ese letrero … a 15 minutos hay un “Irish bar”…. sonríes, te animas…. estaba cerrado

 

Llegamos a Namche Bazaar, justo con la luz del día, a comer y dormir. Son alegrías pequeñas que te devuelven la vista en alto y más aún encontrarte con un pueblo tan, tan extraordinario. Ahí se descansa un día, para que el cuerpo se ajuste a la altura, es “obligatorio” para todos los trekkeros, y eso sí ayuda si uno llega reventada a una altura de 3.400 metros y cerca de siete horas de caminar. Son dos detenidas “técnicas de aclimatación” sugeridas y casi obligatorias esta y la otra a los 4.400 mt. el mal de altura puede causar muerte por edema de pulmón, o en el cerebro, caer en coma o problemas cardíacos.

Por llegamos a Namche Bazaar y el acceso por su puerta sagrada

 
 

Resumo, ese día y medio de una belleza única, entrar al corazón de los Himalayas, es otro mundo, ver a sus habitantes, templos, stupa, animales, paisajes. Fue y es un día y medio inolvidable, los otros días ya se me fueron confundiendo los paisajes por lo parecido, o ya menos impresionada y más acostumbrada a esa belleza, o menos cosas que ver de su cultura sherpa.

 
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la foto lo dice todo, mi alegría de haber pasado la prueba

Peque Canas