ojos de la vagabunda

vaga #7/4 Namche Bazaar

IMG_5390-min.jpeg
 

PARTE IV

Namche Bazaar

Namche Bazaar, un pueblo grande mucho más que Lukla y el último del parque nacional rodeado por todos lados de hermosas cumbres nevadas y primera vez que las veía. Un pueblo típico de la zona con más de 2 mil personas y menos 500 casas (por supuesto todo es aproximado)  que se inunda en temporada alta, unas 17 cuadras semi laberintos en ambas laderas de una quebrada con un pequeño río entre medio. No existe terreno plano, se sube, se baja, unas cuantas calles pavimentadas de piedras. La arquitectura igual a la de Lukla y acá se adapta de manera hermosa y a veces muy curiosa a la geografía; hay una línea arquitectónica clara, todo de piedra, marcos de ventanas y puertas pintados de color, generalmente una azul claro pero algo oscuro a la vez y luminoso. Estaba bastante desierto y muchos locales cerrados. El pueblo es conocido por su ferviente actividad al ser el lugar de la climatización por la altura forzosa por lo tanto se pasa el día. Tiene sabor a un enclave de deportivo hippie con abundantes restaurantes, cibers café, bares y se supone que está el “Irish bar” más remoto del mundo. El pueblo centro de la región, con policía, correo, mercados, una oficina de banco y un par de cajeros que no es fiable que siempre esté con dinero. Helicópteros pueden aterrizar solo para emergencia, no es ruta de turismo, la temperatura promedio es de 6 grados y para la electricidad hay una pequeña planta de hidroeléctrica, aunque se cuentan los minutos para recargar cualquier cosa. La atmósfera a la alta montaña se sentía, aire seco, frío y la falta de oxígeno al respirar. Me encantó todo, las caminatas que nos dimos con Rafa el día libre, me dejaban con la lengua afuera, la altura y calles empinadas como Valparaíso. La parte baja está a 3,440 mt y si subes a la última casa a estarás a 3.700mt 

Nuestro “tea house” era grande y estaba vacío, agradable en su básico servicio y diseñada para recibir muchos trekkeros. Me di mi última ducha de agua caliente y fue bastante fría, entumida todo el rato, obvio que había que pagar por el agua tibia “caliente”. Rafa no tocó el agua por los 15 días y feliz sin ningún problema con eso, aunque yo me quejaba ya que compartíamos pieza. Al menos al principio, después estábamos los dos con las mismas fetideces de ropa y cuerpo. Gopal nos cuenta que justo nos tocó por casualidad una festividad budista y recomendó verla. Eso se viene en otro capítulo porque fue impresionante.

 

se entra por esa puerta sagrada, el riachuelo hace girara los tambores sagrados al pasar el agua por lo tanto siempre están en movimiento, es muy mágico el acto de entrar al pueblo

 
 
 
 
 

Era el lugar ideal para instalarme y por eso llevé pc, con señal de Internet, libro y el último con acceso a agua caliente para duchas. El resto de los próximos días, sin posibilidad ya que se entra en valles lejanos y no habitados, sólo “tea house” en lugares claves para huéspedes. Amanecí tan bien cómo el día antes de partir, ni un músculo adolorido, llena de energía, ni síntomas de mal de altura, me sentía lista para seguir y lo hablé con Gopal. La subida del día anterior fue el test para él, muchos y muchas sobretodo mujeres se desaniman de seguir, (fue duro) y se quedan en el lindo pueblo, me dijo – “you don’t have any problem to keep going, madam” - y seguimos para adelante…...hasta que lo siguiera pasando bien.

 
 
IMG_5414-min.jpeg
 
 

foto de la ventana de mi pieza, los “ojos de Buda” siempre observando o cuidando

 
 

Bueno, no me quedé al final en Namche Bazaar, cómo originalmente lo tenía pensado con mi pc y libro y aquí vienen las diferencias entre alguien que se prepara para caminar 15 días en los Himalayas, en tiempos de lluvia, frío y altura versus alguien que fue a acompañar a un hijo por el rato que me fuese posible y esperarlo, ir a mirar el paisaje y terminó haciendo todo el trekking.  

“Mochila”, nos cruzamos varios días más adelante con una pareja de gringos en un descanso de almuerzo y dejamos las mochilas afuera y ahí vi mi mochila junto a la de ellos jajajaja, la mía parecía mochila de colegial. La mía chica, sin soporte o armaduras para que no te toque la espalda y transpirar la ropa por el roce, yo tenía que andar cambiándome de polera en los descansos por otra seca que llevaba en la mochila ya que las dejaba empapadas. Por las noches en el fogón común secaba el sostén, calzones, calcetines, las poleras, sin ninguna vergüenza, es supervivencia. Tampoco tenía poleras de esa “dryfit” que se secan en un segundo y es lo que se usa. En sus mochilas tenían el agua incluida adentro con un tubo para tomar sin tener que parar y sacar la botella, otro tubo colgando era el bloqueador solar, y varios otros ítems que colgaban que no comprendí. Se las mostré a Gopal, al verlas una al lado de la otra y le salió una sonrisa ….. la de ellos top, ultra técnica, la mía de colegial.

“Preparación física”, hablando con ellos durante el almuerzo nos contaban de sus preparaciones. Hace un año lo empezaron a programar y todo las pequeñas ascensiones que hacían en EEUU, primero de dos días hasta terminar en  5 días cómo entrenamiento. Yo, en silencio. La verdad que a mí siempre me ha favorecido ser deportista en mi vida y lo hago siempre que puedo pero inconstantemente, no siempre se me dieron los tiempos, ni las condiciones. Mi musculatura está desarrollada, sin embargo igual me sorprendió la respuesta al trekking ya que estaba con un sobrepeso de 10 kilos y ahora fumaba.

“Los bototos”, la parte del equipo más importantes. Tenía los míos eran buenos pero me molestaban, ya los había cambiado hacía un par de meses y compré unos más grande y calcetines gruesos de trekking, e igual me dolía, en las uñas. Me tenía preocupada porque no los quería usar por la molestia y no era menor. Por lo que caminé con chalas, me compré unas tobilleras buenas para que me afirmaran en un resbalón y mientras no lloviera seguía con ellas. Así llegué sobre los 5 mil metros. Todos, locales y trekkeros que me cruzaba no sacaban los ojos al verme con chalas.  jajajaja, .Los bototos se los regalé a Pemba al final, ya que los cargo y después supe que tenía las uñas encarnadas, razón de la molestia. 

“Frenillos”, ahora otro tema absolutamente ajeno al trekking, me había puesto frenillos en Yakarta hacía unos 15 días y andaba con una molestia importante, no podía masticar y no sabía que dolían tanto hasta acostumbrarte y me tomó semanas. Sólo comía sopita de fideos con callampas y nada más. Gopal, se empezó a preocuparse por falta de ingerir calorías, me pedía que comiera cosas contundentes por el ejercicio, pero no podía, entonces conseguía que a las sopitas le pusieran dos huevos. Rafa se mofaba, él también tuvo frenillos cuando chico y se quejaba de la molestia, él me recordaba que le decía - ya se te va a pasar - sin darle más atención y ahora era la hora de su dulce venganza y con una sonrisa sarcástica me decía  - ya se te va a pasar-  y al menos tú tienes ibuprofeno, lo que yo no tuve. 

.

 
 

Entonces, con sobrepeso, mochila escolar, chalas por uñas encarnadas, adolorida por los frenillos y secando ropas apenas podía, seguí un día tras otro, totalmente fuera de lo esperado por mí. En la agencia se sorprendieron al saber que “madam” hizo los 14 días, y me felicitaron al llegar ya que estaban pendiente de mis capacidades y de donde me iban a dejar sola en algún “tea house”.

Linda sorpresa y regalo que la vida me tenía guardado

 

hablando de arquitectura de la zona, me llamó la atención en todas las casas y accesos a recintos varios tienen cortinas con símbolos, ya sea de protección de malos espíritus o para buenas vibras para la casa, algunos son con símbolos geométricos. Detrás de las cortinas esta la puerta.

 
IMG_5589.JPG
 
 
 
 
IMG_5658-min.JPG
 
 
 
 
IMG_5418.jpeg
 

Namche Bazaar, me enamoré, y volvería en cualquier instante, magia, belleza, montañas

Peque Canas