vaga# 7/7 mundo budista tibetano
parte VII
El budismo tibetano apreciarlo en su máxima expresión al estar en su tierra misma. Este parque nacional “ Sagararmatha“ que colinda con el Tibet. Antiguamente no había fronteras solo era una cultura étnica que quedó dividida en dos con la invasión de China al Tibet en 1958. Hay muchos tibetanos en esta zona, otros partieron a diferentes partes de Nepal e India principalmente. Por eso dedico este capítulo al “Budismo Tibetano” y lo que vi en mi andar, sus expresiones y manifestaciones que llevan más de 5 mil años. Si, me gustan las montañas, pero como he dicho anteriormente ahora se suma una magia, una energía espiritual la del budismo tibetano. Me tocó fuerte, me impactó por ser además mi primera experiencia en los Himalayas. Realice posteriormente dos trekking, uno al centro del país en el parque Langtang, con Peter y el otro al oeste en el cordón de los Annapurna y no se encuentra esta energía, este misticismo budista, no es zona tibetana.
Desde la salida Lukla se ve en abundancia las banderas de plegarias, templos no muy grandes, un par de monasterios que no iba indicando Gopal al pasar, muchos iconos de piedras, tambores sagrados, stupas. Uno camina por los costados, por debajo, se impregna uno al pasar, te involucran. Para el cuarto día de ascender ya se distancian notoriamente los símbolos porque no hay habitantes. Ya he narrado mucho de esto pero la intención de este blog es ponerlos todos juntos y aun así casi ni repito fotos porque son muchos los iconos y para dar la sensación de abundancia, de insistencia en los símbolos, lo mágico en cada rincón. Hay que sumar todas las imágenes ya que se sobreponen unas con otra
En el capítulo anterior describe “Las Puertas “ que había que cruzar ahora agrego “ Los Tambores” de oración. Los hay de todos los tamaños, al intemperie o bajo un nicho, en otros tienes que cruzar entre dos para tu bendición. Cálculo por decir algo en esos primeros 4 días unos 40. En algún momento nos cruzamos con unos 7 alineados de estos tambores y lo curioso que pasaba agua por debajo, era un riachuelo y hacía girar cada uno imparablemente
“Las Piedras” talladas así igualmente las mencioné en el capítulo anterior, sin embargo lo repito algunas porque son sumatorias de tantas imágenes religiosas. Las piedras con tallas de mantras, escritos en “Pali” lengua del budismo antiguo con que se transmite la enseñanzas y sabidurías, conocida cómo “dharma”, otras solo con simbología. En la filas de lajas o cualquier icono y se debe caminar al subir por la izquierda y bajar por el costado derecho. No todos los trekkeros lo respetan.
“Las Stupas también mencionadas anteriormente que están por todas partes, siempre blancas, de diferentes tamaños, algunas muy sofisticadas y bien mantenida, mientras y la mayoría en estado de deterioro. Nuevamente al ojo unas 30 stupas, algunas estratégicamente localizadas en puntos altos y en dobleces de valle para que se vean de todos lados.
“Las banderas” también relatadas anteriormente en “vaga#1 Puff Nepal”. “Banderas” de plegarias tibetanas donde expliqué sus símbolos, sus colores y como la ubican en valles para que el viento lleve plegarias de esperanza, de compasión y como están presente en lugares tan remotos, en puentes por agradecimiento y protección, en valles, casas…
Monasterio de Tengboche
El famoso y hermoso monasterio ubicado a los 3.800 metros de altura es el más grande de la región khumbu. Construido 1923, luego destruido por un el terremoto de 34 y con carpintero de Lhasa, Capital del Tibet, lo reconstruyeron con una hermosa arquitectura y trabajo de carpintería muy fina en los tallados en madera, luego un incendio en el 89 se volvió a destruir. Reconstruida luego con la ayuda de personas de todas partes del mundo respetando la arquitectura que se destaca por su belleza. Los murales pintados por el artista Kappa Kalden, muy coloridos y muy bien conservados hasta el día de hoy, son una pieza de arte. Viven como 10 monjes. Además de lo bello es donde se ubica geográficamente, en un angosto valle entre las montañas nevadas rodeándolo por grandes cumbres como el Everest, Nuptse, Lhotse, Ama Dablan. El sherpa Tenzing Norgay, el primer hombre en alcanzar la cima del Everest junto a Edmund Hillary nació en esta área y fue enviado a ser monje en este monasterio.
el dibujo del centro en techo interior del portal de acceso, es el mándala de Nirvana.
En la foto de abajo es una ladera de cerro en un valle al que se llega después de 5 días, Un valle cerrado, o sea sin salida o huella de caminata. Es un valle sagrado y pertenece al mundo Budista Tibetano. Por varias semanas se cierra todo el valle y todos los habitantes tienen que irse a otros valles cercanos incluyendo sus animales. Esto ocurre una vez al año cuando unos 5 o 7 monjes van a meditar en unas cuevas ubicadas en esa ladera. Las cuevas en la foto estarían en el centro mismo de la foto, no se aprecian de lejos. Dormía en el tea house cercana con un poblado de una veintena de casas justo ahí de donde saqué esta foto, la ruta del trekking también se adapta a cambios cuando están los monjes meditando a pura agua.
Rafael, entrando a un mundo fuera de este mundo
Solo valía la pena viajar desde Kathmandu para ver los que nos tocó ver y volverse, totalmente justificado el medio viaje. Mera casualidad, habíamos perdido ya un día en kathmandu por no poder volar debido al mal tiempo y no nos habría tocado ver esta festividad budista en Namche Bazaar, el día de descanso por aclimatación. Gopal, se informó ahí mismo que había una festividad budista en el pueblo, nos pregunta si nos interesaría ir, no hay necesidad que responda esto, fue una maravillosa coincidencia. Tipo 10:30 am nos lleva a la casa comunitaria que la estaban ya preparando para la festividad y nos deja solos, al costado nos dijo están los monjes empezando las plegarias y sí queríamos asistir podríamos ir. Yo que me han dicho, y ahí la foto de Rafael entrando al monasterio adosado a la casa comunitaria del pueblo.
Una mujer de unos 40 años se nos acerca al vernos entrar y nos hace señas en silencio nos indica hacia un espacio inmediatamente a la izquierda, todo era muy reducido. Una sala chica de unos 6 mt por 25 metros y saturada de decoración. Nos indicaron donde sentarnos, un banquillo contra el muro. Ambos quedamos sin habla de vernos dónde vernos. Unos 8 monjes por un lado rezando mantras y omg en voz alta al compás de moverse hacia adelante y atrás. Nos sirvieron té, una y otra vez para mantener el calor del cuerpo, estaba frío solo había un pequeño brasero. Siempre la misma mujer, ella era la que coordina todo, rellenaba las tacitas de té a cada rato a los monjes y a nosotros, bienvenidas hacía frío y avivaba el fuego. Luego al rato llegaron 2 fieles y se sentaron junto a nosotros, deducimos que eran autoridades del vilorio, Polp y nosotros. Como era una festividad la meditación no era la usual y ni las de diarios, eran muy producidos. Qué impresión, pedí permiso a la mujer con señas para sacar fotos y me dijo que sí. Todo sacado con una discreción máxima, Rafa ni se acojonó a sacar el teléfono total se las iba a compartir y yo con las tripas en la mano lo hice sin moverme de mi asiento y sin distraer a nadie. Las fotos no hablan, ni los vídeos, ya que la intensidad del ambiente, y sobre todo la intimidad del momento en que nos vimos envueltos no se logra plasmar y narrarlo me quedo corta. Fue la intimidad lo que más me apabulló, la cercanía de los cuerpos, los instrumentos al lado de uno, el incienso, el fogón, el frío. Agradecer en silencio cada relleno del té, lo que estábamos presenciando y agradecida que Rafael estuviese conmigo porque nunca se imaginaría una experiencia así, yo he tenido experiencias límites, pero sola y esta era con él. Era otro mundo, uno sacado de un libro de fábulas. .
Dos horas sentados en el banquillo de 25 centímetros de ancho, ya no teníamos cómo acomodarnos sin embargo poco nos importó. El ambiente saturados de telas de sedas muy coloridas y dispuestas de ciertas maneras, la música consistía en dos tubos largos, o trompas tipo los de los Alpes Suizos con que se comunican entre valles en la montaña, acá los mismísimo, curioso, un tambor vertical y platillos, cornetas, castañuelas, una música desconocida, e inciensos y sombreros raros que en algún minuto se pusieron. Al frente de los ocho monjes jóvenes había 3 monjes de mayor jerarquía y uno daba las pautas de los ritos, o tocaba la campanilla o cornetas. Me sentía intrusa, hasta incómoda, totalmente fuera de lugar, pero no podía dejar de estar hipnotizada, fascinada y congelada en el tiempo. Nunca sentir una mala cara por eso por parte de ellos con nosotros, recuerdo que en varias mezquitas ya sean simples y grandes y más hermosas no me dejaban entrar por no ser musulmana y acá todo lo contrario, más aún al rito mismo. A la hora llegó el monje superior un hombre de unos 90 años que se sienta en una tarima y recita por largo algo como un sermón, un descanso, y parte la música y retoma luego el discurso, eso duró más de una hora, monótono, ( el del tambor se quedó dormido, y la paparazzi con su foto, la última foto se ve) pero entre los lapsos pasaban cosas diferentes. La festividad era regional. Nos retiramos a las dos horas y no había terminado. Logramos entender a la mujer para que volviéramos luego a la casa comunitaria. Cosa que hicimos.
copio link video por razones técnicas https://youtu.be/SM7NVGC6H1o
Regresamos al rato a la casa grande, había actividad de personas llegando y supongo que una vez que los monjes hubiesen terminado sus ritos. La casona cuenta con un gran espacio central de doble altura. El segundo piso con las ventanas tipo galería circundando el espacio interior. El lugar era muy hermoso, sobre decorado con pinturas coloridas geométricas y florales en cada centímetro de puertas, marcos, vigas y en excelente cuidado. Al centro había unos 15 sacos de arroz, donación para el monasterio.
Nos ubicaron en un banco atrás contra el muro, y nosotros bien calladitos, a la espera que se inicie la ceremonia, una mujer nos toca y nos indica que la sigamos…. Hmmm ? nos llevó al segundo piso a puras señas. En un recodo había un gran fogón, era la cocina con mucha actividad. Nos hicieron cruzar por el fogón entre varios ollones bullendo y mujeres atareadas a una pieza de 5 x 3 mt, el comedor. Una mesa con banquetas en forma de U y hombres comiendo. Serían unos 15 hombres mayores con sus sombreros blancos, nos indican donde sentarnos. Vamos tragando saliva y apretando la guata, nos sentamos bien apretujados, ellos no nos miran, me sentía incomoda, ni siquiera sabía porqué estaba ahí. Apenas nos sentamos nos ponen varios platos de comidas, arroz, verduras, tallarines, sopas, el resto irreconocibles y té. Rafa ahí no lo creía, ni yo tampoco, me dijo en voz baja y disimulado- cómo que me invitan acá si parezco un gringo, alto, rubio, de ojos azules- me dije lo mismo, aveces me pasan esas cosas locas por ser sola, mujer mayor y nunca esperé algo así tan extremo compartirlo con Rafael. La primera vez que Rafa me pidió que le sacara una foto, porque él mismo no se lo creía. Sentada muy estrecha no había espacio para fotos, ni querer faltar al respeto así que a lo paparazzi ningún valor fotográfico pero sí de experiencia única. Rafa engulló todo con gusto y ánimo, yo siempre más recatada y dubitativa y termino comiendo todo lo mío, salvé !!!.
Ahí pude observar que los comensales que iban llegando porque era por turnos ya que no había espacio para todos al mismo tiempo se daban paso uno a otro, y ahí uno usando ese espacio y comiendo de lo de ellos, al entrar al comedor había una mesita, una mujer sentada con un libro. Cada comensal que llegaba daba una donación, una bolsa de té, varios kilos de arroz, aceite, huevos etc…. y ella los iba anotando en el libro el nombre de la persona y su aporte. Se lo comenté calladita a Rafa y qué deberíamos hacer, lo lógico era dejar algunas rupias, y cuál sería el monto adecuado ? Calculamos a ciegas, dos almuerzos más un aporte a la generosidad, él sacó la plata disimulado y la separó. Terminamos de almorzar y dejar pronto el espacio a otros y le ofrecí sutilmente la plata a la señora de la mesa, no me la aceptó, ( las últimas fotos una mujer y un hombre buscando la donación en la cartera y la mujer del libro) ….. Una vez más impresionada. Anonadada.
Bajamos luego de unos 25 minutos y el lugar se había copado diría alrededor de 400 personas, venían de los alrededores. En un costado solo se sientan las mujeres mayores, al lado derecho de ellas se ubican los músicos de las trompas y al otro costado a lo largo del espacio está la tarima donde se sienta el monje superior de 90 años el que estaba en el monasterio en la mañana, , junto a los músicos del tambor y platillos, más allá se sientan los hombres mayores y detrás de ellos y esto pegado al muro los monjes. Enfrentando a las mujeres mayores hay sillas para hombres de unos 30 a 40 años y está el acceso al salón. Enfrentando la tarima a lo largo del salón están los que vienen a ceremonias especiales que les dará el monje una la bendición, comprendí compromisos de matrimonio entre otros y detrás de ellos el público y familiares, mujeres jóvenes, niños y nosotros. Rafa, me comenta que se dio cuenta que faltaba una generación entera, y si, los jóvenes casi no habían, suponemos que están trabajando de portadores lejos del pueblo.
Empieza una agitación en el acceso y entra el monje superior con atuendo de ceremonia. Este monje no vive en el monasterio del poblado y vino especialmente a hacer las bendiciones de la localidad, no solo las del pueblo y se realizan todas las bendiciones por el año. Rafa escucho que lo trajeron en helicóptero, seguro que es imposible que camine.El atuendo con gran sombrero y se sienta en la silla a la altura en una tarima y empieza un sermón monótono, largo, unos 40 minutos, sin un cambio de aflicción de voz. Empezó a hacer aburrido, Rafa en eso me codea para que vea un monje joven de pie al costado del anciano, era el monje que cuidaba al superior le hablaba en el oído, seguro para que terminara el sermón, lo hacía una y otra vez, ya la gente estaba cansada, distraída y querían que la festividad comience ya. Tal cuál, termino… por fin…empieza la música, música que tocan los monjes.
Se inició con la entrada de bailarines disfrazados que danzaban alrededor del salón, eran tres brujos que espantaban los malos espíritus, con imágenes de calaveras, supimos que eran los mismos monjes disfrazados. Uno sin entender nada y a nadie a quien preguntar pienso que ni google lo sabría.
Unos diez jóvenes con sus ropas tradicionales caminan en hilera con sus sacos de arroz en sus hombros y pasan frente al monje superior y los ofrecen, él les da una bufanda de seda blanca de agradecimiento.
Hubo ceremonias de compromiso de matrimonio, otras de parejas mayores que hacían reverencias complicadas en busca de bendición, mujeres mayores solas también que se acercaban al monje a conversarle y a darle alguna ofrenda siendo el chocolate “Montblanc” grande como la joya más apreciada. Eran muchas celebraciones diferentes, ritos inentendibles, éramos los únicos afuerinos y sin Gopal ni nadie que nos fuera explicando, solo mirábamos atónitos, grabé mucho por la música.
Un rito que se hace a menudo cada 20 minutos o algo así y todos al unísono incluyendo el público tiran arroz a al aire y orar poniendo unos granos en las palmas de las manos y van moviendo los dedos de formas muy curiosa, complicada y novedosa, cómo el muchacho que estaba sentado junto a mi, foto paparazzi
A las 4 horas de esto partimos a casa aún sin que hubiese terminado y más lo que sumó la mañana en el monasterio estábamos agotados emocionalmente, visualmente, y de vivir esas muchas horas en otro lugar fuera del planeta conocido. Ninguna narración, ni vídeo lograría traspasar esa experiencia en plenitud.