vaga#7/5 hacia el Everest
parte V
foto en el memorial
Rumbo hacia el Campamento Base del Everest en adelante lo abreviaré y cómo se le llama es EBC (Everest Base Camp)
Como dije anteriormente los días se me fueron confundiendo ya que todo lo que hacíamos era caminar, un valle tras otro, una subida, una bajada, de paisaje boscosos a estepas con coirones, a roqueríos, glaciares, un río chico otro grande y caudaloso, las casas se van distanciando, así como los cultivos. La secuencia de fotos que pasaré en este capítulo no son de orden cronológico porque los paisajes se van entrelazando caprichosamente transformándose de bosque a paisaje de alta montaña. La intención de cómo ordene esta muestra de fotos es para dar la sensación de ascender en la montaña, donde los paisajes se van transformando según la altura.
Inicio con “Las Puertas”, que son el marco de acceso a lugares sagrados que hay que pasar, hasta cuatro diferentes al día. Estas “Puertas”, muchas son incomprensibles para uno cuando está en la mitad de la nada, hay otras cercanas a un monasterio o bien, a la entrada de un caserío esas son comprensibles. Se deben de cruzar con respeto. Las hay sofisticadas en sus formas, sus iconografías, sus colores y otras humildes, pero todas deterioradas.
Entre estos portales se cruzan muchos hitos budistas. Algunos consisten en una serie de lajas o losas de piedras dispuestas de diferentes maneras y están talladas con “sutras” o símbolos. Las líneas de lajas sagradas como se aprecian en las fotos de abajo, Gopal nos iba enseñando que durante el ascenso se debe caminar por el lado izquierdo y de bajada por el derecho, cosa que se respeta. En ciertas áreas eran muy seguidas y otras semi cónicas, o bien talladas en las rocas. Hay stupas en puntos cruciales para ser apreciados desde muy lejos. Se suman las banderas sagradas por todas partes y en los puentes ya descritos anteriormente en “Vaga#6/1 PUFF Nepal”. Es increíble, admirable, sorprendente ver o algunos sentir la magia que se produce este andar por días entre esos iconos de plegarias. Palpar, sentir la fuerza que por siglos y siglos ha estado presente y tan vigente en estos días. Esta frecuencia, abundancia de “puertas”, iconos, no ocurre en otros trekking en los Himalayas con esta intensidad mística. La razón es porque está en la región del Tíbet, que es budista por excelencia. Los últimos días de ascensión ya no se encuentran estos símbolos sagrados porque ya nadie habita en esas alturas.
Estas fotos son luego de dejar Namche Bazaar. Valles amplios, otros angostos, vistas sorprendentes cada vez que uno rodea un cerro, agradecidos cuando se despeja y aprecia la montaña en su total magnitud. En 14 días comprenderán que las cantidades de fotos acumuladas no es cosa menor. Muchas similares con amaneceres, valles, montañas, penachos, y no recuerdo los nombres de todos, esa era tarea del Rafa yo era la fotógrafa jaja. Solo paso las más significativas y no me es fácil sacrificar tantas.
Los lugares de almuerzo: algunos muy improvisados, con un plástico de cubierta cómo techo o simplemente nada, sillas y mesas circundado por pircas de piedras, otros más cómodos en el interior y protegidos del viento y frío, sin embargo, daba igual sentarse era todo lo que quería y cambiarme la camiseta ya mojada. Le preguntaba a Rafa ¿estás cansado ? me decía - que algo - , puff yo también, estábamos a la par, no arrugaba. El almuerzo consistía en el Dal bhat el plato nacional y se come prácticamente a diario en Nepal, consiste en lentejas, arroz, verduras y a veces cerdo o pollo, no se encuentra carne en temporada baja, solo la suben en temporada alta para turistas, ellos no la consumen. El alcohol se prohíbe pasado los 3.500 mt de altura por dar efectos más fuertes a la falta de oxígeno, así que a puro té y agua hummmmm
en un descanso capté a Gopal pestañeando, osea que también lo pilla el cansancio y mis chalas descansan donde pueden
Tomando altura, para el quinto día se siente más frío, el viento pega más duro y cortante en la cara y es necesario cubrirse todo menos los ojos que por lo general se usan anteojos. Los paisajes se van poniendo más dramáticos, abruptos y sintiéndose rodeada de cerros altísimos siempre y cuando las nubes lo permitan se disfrutan con más intensidad
Edmund Hillary de Nueva Zelandia, fue el primero que ascendió al Everest junto al sherpa Tenzing Norgay en mayo de 1953 hay un mito, rumor o lo que sea que el sherpa pisó un pie antes que él la cumbre misma. Hillary dedicó su vida a ese valle cómo lo llaman es el “Dios”. Ha construido puentes, consultorios de salud primaria, las primeras escuelas. Todo se le debe a Hillary y es el valle que se desarrolló antes de todos los demás de los Himalayas. Murió a los 88 años, su mujer murió anteriormente en un accidente de helicóptero saliendo de Katmandú junto a su hija menor de 14 años. Su hijo Peter actualmente ha seguido el legado del padre.
Los alojamientos fueron de los más diversos y remarco el de Lomboche al parecer era el único tea house al que se llega y fue la única ocasión donde se compartía con otros sherpas, portadores de materiales de construcción y comidas. Eran unos 6 muchachos jóvenes y todos sentados junto al fogón. Ellos muy tímidos con uno, no hacen contacto, pero animados entre ellos con Gopal, compartiendo me imagino información de todo tipo, clima, las carga que llevan, de donde vienen, a dónde van, noticias… A la mañana 5 am Gopal nos toca la puerta y nos dice que nos levantemos a ver el amanecer ya que está semi despejado, y seguro que se nublara pronto. Sin pensar, ni reclamar ya que el cansancio en los huesos se sentía solo al sacar la pata de la cama. Nos levantamos y tal cual se veían las cumbres rodeando el tea house, habíamos llegado tarde y estaba con nubes bajas. Era otro paisaje, ahora uno imponente, se sentían las cumbres sobre nosotros, por todos los lados, nos rodeaban en 360 grados. Las nubes se corrían un poco de aquí para allá y ahí aparecía una cima y luego se escondía por unos segundos y por otro lado otra más y cada una tan diversa a la otra, unas nevadas, otras no, fue un amanecer inolvidable y se suma un aprecio aún más a Gopal por preocuparse de que veamos los cerros, él estaba atento de muy temprano de ver si se despejaba y avisarnos. En ese amanecer me di cuenta que Gopal sacaba fotos con su teléfono, la verdad que no era “el espectáculo” porque estaba semi nublado, y no todas las cumbres nevadas, lo que me llamó la atención fue como él ama esa cordillera, cuantas veces ha estado parado en ese lugar y aun sigue sacando fotos, como que se gozara de lo que ve una y otra vez y le sigue sacando fotos. Esto me dice que el amor que le tiene a sus montañas es más allá de ser un guía. Esto lo he visto en un par de ocasiones en otros países cuando el guía por su cuenta saca foto con el celular. ¿ Orgullo ? ¿todavía admirando sin cansarse ?. Encuentro muy significativo sus sensibilidades y el aprecio a lo de ellos, aunque lo vean cientos de veces.
Desde ahí ya se dejaron los bosques atrás, casas, solo un par de caseríos, los 2 últimos días solo tea house para los trekkeros. La secuencia de fotos muestra del verde a la montaña agreste.
El paisaje de alta montaña se hace permanente. Recuerdo un día llegar a un plateau muy bonito y un alivio para caminar en plano por un buen rato sin subir todo el tiempo, era cómo andar saltando o bailando por lo fácil. Luego subiríamos a más alturas. En ese plateau que cruzamos como por una hora nos acompañó el clima, fue como un cariño de la vida… las fotos hablan por sí mismas, los previos días tan nublados, poca vista y mucho ascender y la alegría es extrema cuando las nubes se corren por un rato.
al ver este valle y su imponente montaña. Sólo para nosotros, goce, júbilo, y todos los sinónimos por haber, yo excitada, hasta ganas de gritar y lo hice tímidamente, porque a Rafa esas expresiones bulliciosas le molestan profundamente. Si al caminar por ese valle, estuviese nublado no es lo mismo en absoluto, de hecho pasó cuando bajamos.
Stupas blancas, esta tiene “ojos”. “Ojos” de Buda ¿qué te cuidan o vigilan ?. Están en un doblez de falda del cerro y hace que se vea de muy lejos y por varios lados, estas stupas están más en las alturas y ya no se ven las lajas o iconos tallados. Stupas de diferentes tamaños, con o sin banderas. Caminar, avanzar, recorrer, entre ellas con esa imponente geografía, en silencio adquiere un misticismo potente, algo magnético al menos para mí.
los amaneceres eran más probable de ver las montañas despejadas.
Sol, lluvia, viento muchas veces durante el día, y cuando la neblina se nos posaba en los hombros la sensación era de alta montaña, es lo que es, frío, nieve, temporales, la mayor parte del tiempo, los soles son regalos. Sin embargo, me gustó sentir esa dureza del clima, el caminar se hace lento, se pelea contra la ventisca, y vuelta agachar la cabeza para capear el viento o lluvia, vivir la montaña y añorar la llegada a un refugio no por el cansancio, a esta altura ya no era tema, sino por el frío, el viento. Suena sufriente, lo era. Soy de montaña y no me espanta, ni rechazo, ni evito esas inclemencias del tiempo. Ahora sacar fotos en estas condiciones no fueron muchas ni fáciles, una por parar, abrir la mochila, sacar el celular, sacarse los guantes y media gacha por el viento.
Terminó la caminata de ascensión con fotos del “Memorial” a los fallecidos en el intento de hacer cumbre, o bien de descender de ella y es cuando hay más fatalidades. Gopal, nos cuenta que han disminuido enormemente los accidentes fatales, una por haber mejores equipos técnicos y térmicos, mejor y más precisa información climática, que es clave, no obstante las avalanchas aún son impredecibles. Este Campo Santo se encuentra a unas 6 horas del EBC, en una ladera de cerro muy bien elegida. Es como un sartén, un semiplano circundado por pequeñas laderas y de fondo grandes montañas, fue difícil de fotografiar su totalidad. Muchos cuerpos no se recuperan, otros hay que esperar el deshielo y ver si aparecen.
Un Campo Santo, un cementerio único, cada caído tiene su lápida, en este caso un monolito de piedras con o sin nombre o fechas, algunos con muchas banderas nuevas y coloridas, se ven cuidados, como si amigos o familiares los visitaran cada cierto tiempo, otros solo un monolito sin más. Veo las banderas como si fuesen flores depositadas en el cementerio junto a sus queridos, algunos saturados, otras ya ajadas y desteñidas. La gran mayoría de los monolitos abandonados, pero presente y no se siente abandono, están en compañía de los otros compañeros de rutas y en un lugar solo para ellos. Hasta el día de hoy hay 280 fallecidos, 280 monolitos, el último el 27 de mayo de 2019, y hay un buen número de sherpas entre los caídos.
La sensación es de profundo recogimiento, de respeto y silencio. Me impactó.
justo antes de retomar la marcha las nubes finalmente se decidieron moverse para regalarnos por unos 15 minutos la emoción de disfrutarlas. Las fotos de arriba, nublado, las de abajo luego de media hora, imágenes casi dramática de contrastes. Son las almas más cerca del cielo….
Unas tres horas de caminar luego del “Memorial” se llega al más esperado, añorado, deseado y premiado de todos los alojamientos
Esta última foto es el alojamiento final antes de llegar al EBC, en la profundidad de la foto se ve el glaciar, la ubicación del campamento y la base del mismo Everest. El Campamento Base no tiene edificación solo se acampa y está a 3 horas de estas instalaciones.